miércoles, 4 de noviembre de 2009

nada sé, pero sabía que no sabría nada
y no saber nada significa que... nada

viernes, 3 de julio de 2009

a veces se nos olvida lo grandes que somos los seres pequeños
que logre acallar los quejidos de mis penas
no significa que mi corazón no se esté ahogando en su propio llanto

sábado, 2 de mayo de 2009

por fin llegará el día

en que sentiré revivir el poder
dentro de mi carne
expulsaré dudas y miedos
presentes y futuros
recobraré la mirada implacable
del amor
a mi propio ser
y retomaré la senda confiada
con pasos poderosos
que harán temblar la tierra
de placer y convicción
evolución desarrollo que se ofrecerán
a ser admirados
sin responsabilidad
sencillamente
porque la fuerza estará conmigo
el mundo estará a mis pies
y yo me pondré a los suyos
como un regalo
por sentirme generoso
con aquello que me sobra

cuando ese día llegue
sígame quien lo desee
y mientras tanto os prevengo
de que ese día es hoy

lunes, 6 de abril de 2009

A la amada lejana (ossia: a la vecina a la que nunca pude amar)

tan cerca...
... y tan lejos!
implacable
la reja de nuestra cultura
de miradas de vergüenza
del no divino sobre todas las cosas
de la represión
desde nuestro más tierno infantil recuerdo juntos
(que ya entonces era distante)

nos

separa

martes, 10 de marzo de 2009

hago música porque

hago música porque no puedo hablar
y la música dice lo que yo no digo
por mí

creo en mi interior un universo
pictórico de sonidos
a veces colorido, muchas negro y gris rallado
como el arañar de uñas sobre la pizarra
el trazo múltiple de paralelismo desordenado
de la letra rasgada
en el interior del cristal de un vagón de metro
nocturno

pero aquí dentro todo es agrio
crudo, sórdido o estridente, desgarrado;
negro ténebre
o blanco deslumbrante,
sin tonos intermedios
sin matices

dentro tengo una bestia sanguinaria sin escrúpulos
que muestra externamente una falsa pose
elegante y cautivadora
desde el siglo de mis ancestros
las bestias ineducadas

de ahí, de ese cáliz bebe
la música manando
a borbotones
de la sangre de mi carne
de mis vísceras vivas despiezadas,
un amasijo de cólera y polvo de dentera
hierro de desprecio
odio y guerra ira
que caen sobre tu dulzura
como el filo del cuchillo del carnicero
contra el acero
a través de músculos y tendones
de quien hace apenas horas
se lamentaba
de haber perdido la vida
(y quizá dos dedos
en uno de estos golpes)

sólo esto es lo cierto que oirás de mí
si no el silencio